Mónica Montoya comparte aquí su experiencia al asistir a las enseñanzas de Su Santidad el Karmapa, Ogyen Trinle Dorje, sobre las 37 prácticas de los bodhisattvas en la Riverside Church en Nueva York.

Nueva York, Mayo 2018

El ambiente era de expectación y entusiasmo. Aunque mayoritariamente asiáticas, un crisol de personas compartíamos el espacio sentadas en un hermoso entorno ideado para el ejercicio espiritual y engalanado con elementos del budismo tibetano.   Esperar en esta hermosa iglesia me hacía contemplar la interdependencia y valorar la inclusión y la tolerancia.

De repente el murmullo disminuyó y como una ola el silencio nos envolvió. Sin esperar alguna indicación, todos fuimos poniéndonos de pie y comenzamos a girar hacia donde, a lo lejos, apenas perceptible, se escuchaba el sonido de unas trompetas.  Este sonido creció rápidamente y con él el latido de mi corazón, y estoy segura que el de la mayoría de quienes estábamos ahí.  El aroma del incienso y el sonido dieron paso a la presencia de Su Santidad el XVII Karmapa, quien llegó y tomó su sitio en el espacio preparado especialmente para él.

Su Santidad comenzó sus enseñanzas sobre las 37 prácticas de los bodhisattvas diciéndonos –no cito textualmente– …todos aquí tenemos algo en común, queremos poner en práctica el entrenamiento del bodhisattva, y esto me incluye también a mí, así que veo esto como una ocasión para estudiar juntos este entrenamiento y yo haré mi mejor esfuerzo para explicarlo. Su anhelo auténtico de conectar con nosotros y de ayudarnos en este aprendizaje, a cada quien según nuestro nivel, fue una constante durante cada minuto de estos tres maravillosos días.

Paso a paso nos fue brindando cada una de las 37 enseñanzas, explicándolas con tal detenimiento y claridad que al escucharlo lo hacía parecer tan evidente, tan lógico y coherente, que llevaba a preguntarse ¿por qué es que no actúo así siempre en mi vida diaria?

Estoy convencida de que estar frente a Su Santidad el Karmapa conlleva en sí mismo una gran bendición; escucharle me inspira e inflama mi ser con la absoluta certeza de mis propios potenciales; me permite contemplar que sí hay otra manera de ver y vivir la vida; de que este maestro auténtico nos está enseñando los métodos para poder recorrer el mismo camino que él y tantos otros seres ya han andado. Con su ejemplo el XVII Karmapa, Ogyen Trinle Dorje, da testimonio de lo que es posible lograr.

En su presencia hago la aspiración de que todas y todos los seres podamos contar con genuinas fuentes de inspiración, que podamos develar y enaltecer nuestros potenciales y contribuir con ello a la felicidad de todos los seres, que podamos ser dignos reflejos de nuestras maestras y maestros espirituales y que a través de nuestras acciones podamos honrar su ejemplo.

Dedico de corazón para que quienes tienen el anhelo de conocerle en persona, puedan generar las causas y condiciones, y doy mi agradecimiento infinito a quienes hicieron posible que ya sea en persona o en línea, pudiéramos recibir estas enseñanzas.