Dos practicantes que han tenido la inmensa fortuna de asistir cada año a esta transmisión de Mahamudra, que inició en el año 2016,  nos comparten aquí su experiencia.

Ha terminado la semana de enseñanzas de Rinpoché; ha sido una experiencia realmente preciosa. Tai Situ es un maestro poderoso, agudo y profundamente compasivo; a ratos ligero, risueño y con un gran sentido del humor, en otros momentos profundo y solemne, invitándonos a estar muy atentos, a practicar para realizar la perfección y aprovechar la oportunidad que se nos presenta en esta preciada vida humana.

A quienes tenemos la gran bendición de asistir a estas enseñanzas nos queda clara la importancia de la guía de un maestro auténtico, quien da un sentido de seguridad y certeza a lo escuchado, además de infinita inspiración. Es también la posibilidad de vivir la autenticidad del Dharma en su transmisión de maestro a discípulo, la fuerza del linaje que lo sostiene de generación en generación a través de la práctica y enseñanza de tantos y tantos maestros.

Hace tres años que comenzó esta aventura, porque sin duda es toda una aventura llegar hasta allá. Partimos con una pequeña maleta, mucha curiosidad y algo de precaución por las historias escuchadas acerca de la India.

Hoy, a tres años nos sentimos muy afortunados de seguir abrevando de esta fuente, de sentir la mirada del maestro y las bendiciones de sus enseñanzas.

Nuestro corazón está lleno de gratitud, a Tai Situ Rimpoche por mostrarnos el Dharma vivo, al instituto Palpung y sus colaboradores por la organización del evento, a la Comunidad Dharmadatta por acompañarnos en el camino de acercar las enseñanzas a nuestro idioma y poder llevarlas a la práctica cotidiana. Gracias también a todos los compañeros de México y otras latitudes, nuestros hermanos con los que en cada receso hemos compartido nuestro asombro, arrobo, alegría y apuntes, porque la fuerza de la sangha hace de esta experiencia algo que se multiplica y expande. Ahora, a seguir practicando, transformando la mente y preparándonos para nuestro próximo encuentro.

Mauricio y Lupita.

 

Fotos del sitio de palpung.org